En menos de quince años, Perú pasó de ser un productor marginal a convertirse en el mayor exportador mundial de arándanos frescos, superando a Chile, Norteamérica y España. El fenómeno combina geografía privilegiada, costes laborales bajos y una apuesta estratégica que ha reconfigurado los mercados europeos. Entender cómo sucedió, qué volúmenes mueve y qué presión ejerce sobre los precios es indispensable para cualquier actor del sector en España en 2026.

Puntos clave

  • Perú exportó cerca de 280.000 toneladas de arándanos frescos en la campaña 2025-2026, más del doble que en 2020.
  • La variedad Biloxi, que no necesita horas de frío, permite producir durante casi todo el año en los valles andinos.
  • Más del 60% de las exportaciones peruanas tienen como destino Europa, principalmente los Países Bajos, España y el Reino Unido.
  • El pico de exportación peruano (octubre-diciembre) coincide parcialmente con la temporada de invierno de Huelva, presionando los precios a la baja.
  • El precio de origen en Perú puede ser hasta un 50% inferior al coste de producción español, lo que genera una competencia estructural difícil de revertir.
  • La respuesta del sector europeo pasa por diferenciación en sostenibilidad, huella de carbono y trazabilidad de origen.

cómo perú construyó el mayor sector exportador de arándanos del mundo

La historia del arándano peruano comienza alrededor de 2010, cuando un grupo de empresas agroindustriales del norte del país, en las regiones de La Libertad y Lambayeque, comenzaron a experimentar con plantaciones en los valles costeros y de alta montaña. El punto de partida era simple: Perú tenía tierra barata, agua de los Andes, costes laborales muy bajos y una posición geográfica que le permitía embarcar frutas hacia Europa o Estados Unidos con ventanas temporales que los grandes exportadores tradicionales no podían cubrir.

La clave técnica fue la adopción masiva de la variedad Biloxi, una cultivar del sur de los Estados Unidos desarrollada específicamente para climas subtropicales con pocas o ninguna hora de frío. En los valles peruanos situados entre 1.500 y 3.000 metros de altitud, la temperatura oscila entre 10 y 24 grados durante todo el año, condición que permite a las plantas producir sin la necesidad de un periodo de vernalización que sí requieren las variedades del norte de Europa o de las zonas altas de Chile.

Entre 2015 y 2020, la superficie cultivada en Perú creció a una velocidad sin precedentes en el sector frutícola mundial. Las fincas que antes producían espárragos o uva de mesa reconvirtieron parcelas enteras para plantar arándanos. El Estado peruano acompañó este proceso con regímenes de promoción agraria que abarataron aún más los costes laborales y facilitaron la obtención de certificaciones de exportación. El resultado fue un ciclo de reinversión acelerada que disparó los volúmenes hacia Europa y Norteamérica.

los números que explican el liderazgo peruano

En la campaña 2019-2020, Perú exportó aproximadamente 100.000 toneladas de arándanos frescos. En 2022-2023 la cifra superó las 200.000 toneladas. Y en la campaña 2025-2026 las estimaciones del sector sitúan las exportaciones cercanas a las 280.000 toneladas, con un valor FOB que ronda los 1.400 millones de dólares.

Para comparar: Chile, durante muchos años considerado el referente sudamericano, exporta alrededor de 100.000 toneladas. España exportó en la temporada 2025 aproximadamente 80.000 toneladas, con Huelva como principal región productora. La distancia entre Perú y el resto del mundo ya no es de escala marginal: es estructural.

Los destinos principales del arándano peruano en Europa son los Países Bajos (que actúan como hub de redistribución hacia el resto del continente), España, el Reino Unido y Alemania. La plataforma logística peruana se apoya en varios puertos del Callao y en conexiones directas con armadoras que operan líneas frigoríficas de alta frecuencia hacia Rotterdam y Barcelona.

"Perú no compite con la fruta española de mayo a agosto. Perú compite con todo el mundo el resto del año, y lo hace con un margen de costes que ningún productor europeo puede igualar sin subsidios directos."

qué ventanas temporales ocupa perú y cuándo presiona los precios en españa

Uno de los aspectos más relevantes para el mercado español es entender cuándo el volumen peruano llega a Europa y qué efecto tiene sobre los precios mayoristas. La temporada alta peruana se concentra entre octubre y enero, con el pico máximo en noviembre y diciembre. Durante estas semanas, los mercados europeos reciben cantidades masivas de arándano peruano que compiten directamente con las producciones tardías de Huelva, Marruecos y los arándanos de la zona de Asturias y el País Vasco.

El precio mayorista del arándano fresco en los mercados centrales de España cae habitualmente entre un 20% y un 35% durante noviembre y diciembre, comparado con los niveles de agosto o septiembre. Parte de esa caída se explica por la mayor oferta general de frutos rojos en otoño, pero una parte significativa corresponde al efecto del volumen peruano, que llega con precios de puesta en mercado muy competitivos gracias a los bajos costes de origen.

La ventana de mayo a agosto, que es el corazón de la campaña de Huelva y de las zonas productoras del centro y norte de España, está mucho menos presionada por Perú. En esos meses, la producción andina se reduce considerablemente porque las plantas atraviesan su periodo de menor actividad. Esta ventana sigue siendo la más defendible para el productor español, aunque tampoco escapa a la competencia de Marruecos durante mayo y junio.

la estructura de costes que explica la ventaja peruana

La competitividad peruana no es solo geográfica. Es también una cuestión de estructura de costes profundamente diferente a la europea. La mano de obra agrícola en las regiones productoras del norte de Perú cuesta entre 12 y 18 dólares por jornada. En Huelva, el coste de la mano de obra para la recolección supera los 60 euros por jornada incluyendo Seguridad Social. Esta diferencia de cuatro a cinco veces en el componente más intensivo en trabajo de todo el proceso explica por qué el precio de origen en Perú puede ser la mitad que en España aunque la calidad del fruto sea comparable.

A esto se añaden menores costes de tierra, energía y agua en las zonas andinas, junto con regímenes fiscales y laborales que han sido cuestionados por organizaciones sindicales internacionales pero que siguen vigentes en sus líneas fundamentales. El sector peruano ha mejorado notablemente sus estándares en los últimos años bajo presión de los grandes distribuidores europeos, que exigen certificaciones GlobalG.A.P. y auditorías sociales, pero la brecha de costes con Europa no se ha cerrado de forma significativa.

respuesta del sector europeo: diferenciación y origen

Frente a una ventaja competitiva estructural en costes que no es posible eliminar, los productores europeos y las organizaciones de comercialización han identificado varias líneas de respuesta que van más allá de la simple presión política para establecer barreras arancelarias.

La primera línea es la diferenciación por origen y sostenibilidad. El arándano español tiene una huella de carbono significativamente menor que el peruano, que viaja refrigerado durante 18-22 días por barco desde el Callao hasta los puertos europeos. Las certificaciones de proximidad, los sellos de origen como el de Huelva o el de Asturias, y la creciente sensibilidad del consumidor europeo hacia el impacto ambiental de la cadena de suministro son activos que la producción española puede explotar.

La segunda línea es la concentración en variedades premium. Muchas de las variedades peruanas más exportadas (Biloxi y sus derivados) tienen una vida poscosecha más corta y un tamaño de baya ligeramente inferior a las variedades modernas de alta gama que se están implantando en Huelva y Asturias. El consumidor dispuesto a pagar más por fruta grande, firme y de sabor intenso puede ser fidelizado con producción española aunque el precio sea superior.

La tercera línea, más a largo plazo, es la automatización de la recolección. Si la brecha de costes laborales es el principal problema, la solución estructural pasa por reducir la dependencia de mano de obra manual. Proyectos de robótica agrícola y cosechadoras selectivas para arándano están avanzando en España e Israel, aunque la adopción masiva en plantaciones pequeñas y medianas todavía tardará varios años.

perspectivas para 2026 y más allá

Las previsiones para la campaña 2026-2027 apuntan a que Perú seguirá creciendo, aunque a un ritmo algo más moderado que en años anteriores. Los mejores terrenos ya están ocupados y los costes logísticos han subido después de los incrementos en los fletes frigoríficos internacionales de 2024 y 2025. Además, varios grandes distribuidores europeos han empezado a exigir mayores estándares laborales y ambientales, lo que eleva los costes de certificación para los exportadores peruanos.

Sin embargo, no hay señales de que Perú vaya a perder su liderazgo en el horizonte visible. La superficie plantada sigue siendo enorme, la infraestructura logística continúa mejorando y la demanda global de arándanos no da muestras de saturarse. Los estudios de salud pública que relacionan el consumo de frutos rojos con la reducción de enfermedades crónicas siguen generando crecimiento de demanda en Europa, y Perú está bien posicionado para capturar esa demanda a precios competitivos.

Para los productores españoles, el escenario de 2026 no es de derrota sino de adaptación. El arándano de Huelva y de las regiones del norte tiene un mercado que puede defender si apuesta por la calidad diferenciada, la trazabilidad y la proximidad. Lo que no puede hacer es competir en precio con una producción andina que parte de una base de costes radicalmente diferente. El reconocimiento claro de esa realidad es el primer paso para una estrategia sostenible a largo plazo.