Según el seguimiento semanal de precios de Arándanos.net, el arándano fresco ha pasado de un mínimo de 11,36 €/kg a mediados de julio de 2026 a 14,06 €/kg en la primera semana de septiembre: una subida del 24% en siete semanas. No es una anomalía puntual ni un fallo de un supermercado concreto, es el patrón estacional de siempre, aunque este año se nota con más intensidad.

Puntos clave

  • El precio medio del arándano fresco pasó de 11,36 €/kg (20 julio 2026) a 14,06 €/kg (7 septiembre 2026), según datos propios de Arándanos.net: +24% en 7 semanas.
  • La subida se acelera claramente a partir de la semana del 17 de agosto, coincidiendo con el final de la producción de verano del norte de España.
  • El arándano congelado apenas se mueve (en torno a 7,2 €/kg toda la temporada), porque no depende de la cosecha semanal en curso.
  • La horquilla de precios frescos en la semana del 7 de septiembre va de 9,17 €/kg (ecológico de gama básica) a más de 24 €/kg (formatos premium de El Corte Inglés).
  • El hueco de oferta entre el fin de temporada española y el arranque de la peruana (noviembre) es la causa estructural de fondo, repetida cada año.

la foto de esta semana: de 9 a más de 24 euros por el mismo kilo

Antes de entrar en el porqué, conviene ver la dispersión real que hay ahora mismo en el lineal. En la semana del 7 de septiembre de 2026, el arándano congelado se mantiene entre 7,16 y 7,97 €/kg en Alcampo, Mercadona, Ahorramas y La Sirena, prácticamente sin cambios respecto a hace dos meses. El arándano fresco, en cambio, cubre un rango mucho más amplio:

PrecioCadenaFormato
9,17 €/kgEl Corte InglésEcológico, gama básica
11,68 €/kgAlcampoVaso 500 g
13,00 €/kgMercadona500 g
13,09 €/kgDia450 g
14,89 €/kgMercadona225 g
15,96 €/kgAhorramasBandeja 250 g
18,45 €/kgAlcampoArándano de montaña, cubo 200 g
24,60 €/kgEl Corte InglésArándano Sweet, premium

Esa horquilla tan amplia no es casualidad: cuanto menor es el formato y más se posiciona como producto premium o de calibre grande ("de montaña", "Sweet"), mayor es el precio por kilo. En temporada baja de producción nacional, las cadenas tienden a dar prioridad de espacio a los formatos de mayor margen, lo que empuja el precio medio observado hacia arriba incluso antes de que suba el coste real de aprovisionamiento.

por qué empezó a subir justo a mediados de agosto

El punto de inflexión en los datos es claro: el precio estuvo prácticamente plano entre principios de julio y el 10 de agosto (entre 11,36 y 11,78 €/kg), y a partir de la semana del 17 de agosto empieza una subida sostenida que no se ha detenido desde entonces. Esa fecha no es arbitraria: coincide con el cierre de la ventana de producción del norte de España.

El calendario de producción español tiene dos fases bien diferenciadas. Huelva (Andalucía) concentra más del 70% del volumen nacional y su temporada va de marzo a junio. Cuando termina Huelva, el relevo lo toman explotaciones más pequeñas y de perfil artesanal en Asturias, Galicia y el País Vasco, con una temporada de verano que se extiende aproximadamente de julio a septiembre. El problema es que ese segundo bloque tiene mucho menos volumen que Huelva, así que cuando también empieza a agotarse, como está pasando ahora, la oferta nacional disponible cae de forma notable justo cuando la demanda de consumo veraniego todavía no ha bajado del todo.

"No es una subida artificial de los supermercados: es el hueco de oferta de siempre entre el fin de la temporada española y el arranque de la peruana, que este año se nota con más fuerza."

el hueco de noviembre: por qué todavía puede subir más

La siguiente gran fuente de suministro europeo no es española, es peruana. Perú es el mayor exportador mundial de arándano fresco, y su temporada de exportación hacia Europa arranca en torno a noviembre y se extiende hasta enero. Eso deja un hueco de aproximadamente dos meses, entre finales de septiembre y principios de noviembre, en el que la oferta fresca en el mercado europeo depende de menos orígenes y a menudo de importaciones puntuales de países como Marruecos o Sudáfrica, con costes logísticos más altos que el suministro nacional.

Si el patrón de años anteriores se repite, lo razonable es esperar que el precio medio siga subiendo o se mantenga en niveles altos durante las próximas semanas, hasta que la fruta peruana empiece a llegar en volumen a los lineales españoles. No es una previsión garantizada, cada campaña tiene sus propias variables (climatología, tipo de cambio, coste del transporte marítimo), pero es la dinámica estructural que se ha repetido en años recientes en este mismo tramo del calendario.

por qué el congelado no se entera de nada de esto

Mientras el fresco sube con fuerza, el arándano congelado apenas se ha movido de los 7-8 €/kg durante toda la temporada. La razón es sencilla: el congelado no se abastece semana a semana de la cosecha en curso, sino de reservas acumuladas durante los meses de mayor producción (marzo-junio), procesadas y almacenadas para distribuirse a lo largo de todo el año. Eso lo hace mucho menos sensible a las fluctuaciones estacionales que afectan al fresco, y explica por qué, en época de precios altos como la actual, el congelado se convierte en la alternativa más razonable para quien no quiera pagar el sobrecoste de temporada baja sin perder gran parte de las propiedades nutricionales del fruto.

qué significa esto para quien compra

Si el objetivo es ahorrar, septiembre y octubre son, con los datos actuales, un mal momento para comprar arándano fresco premium y un buen momento para recurrir al congelado o a los formatos ecológicos de gama básica, que en la semana analizada seguían siendo la opción fresca más económica (9,17 €/kg). Si el objetivo es calidad y estás dispuesto a pagar por ella, los formatos de calibre grande y las variedades más dulces de la última cosecha de verano siguen disponibles, aunque a un precio que puede triplicar al del arándano congelado equivalente.

Para quien sigue el mercado con una perspectiva más amplia, lo interesante es que este patrón se repite con bastante regularidad cada año en fechas parecidas, lo que lo convierte en una variable razonablemente predecible dentro de la planificación de compra, tanto para consumidores habituales como para compradores profesionales que gestionan volumen.