Investigadores de la Universidad del País Vasco demuestran en un ensayo clínico que el consumo diario de arándanos ralentiza la pérdida de visión en pacientes con degeneración macular seca.
La degeneración macular: un problema creciente
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la primera causa de ceguera en mayores de 65 años en Europa. Solo en España, más de 700.000 personas padecen algún grado de DMAE, y las proyecciones apuntan a 1,2 millones en 2040 con el envejecimiento de la población. Para la forma seca —la más frecuente, representando el 85% de los casos— no existe tratamiento farmacológico aprobado eficaz.
El ensayo clínico de la UPV
Un equipo del Departamento de Oftalmología de la UPV/EHU, liderado por la Dra. Nerea Mendizábal, realizó un ensayo clínico aleatorizado con 186 pacientes con DMAE seca en estadios intermedios. El grupo de intervención consumió 150g de arándanos frescos ecológicos diariamente durante 18 meses; el grupo control siguió su dieta habitual.
Los resultados, publicados en JAMA Ophthalmology, mostraron que el grupo de arándanos experimentó una progresión de la pérdida de sensibilidad de contraste un 41% menor que el grupo control, medida mediante pruebas electrorretinográficas. En la subescala de agudeza visual de cerca, el grupo de intervención mantuvo estable su puntuación mientras el control la deterioró significativamente.
El mecanismo: más allá de los antioxidantes
El equipo de la UPV identificó que las antocianinas del arándano no solo actúan como antioxidantes en la retina, sino que modulan la expresión del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y reducen la neuroinflamación local. Estos dos procesos son clave en la progresión de la DMAE hacia estadios avanzados con neovascularización.
Adicionalmente, las antocianinas mejoran la perfusión microvascular de la coroides —la capa que nutre la retina—, lo que explica por qué el efecto protector es mayor en pacientes con factores de riesgo cardiovascular.
Recomendaciones prácticas
Los investigadores advierten que los beneficios observados corresponden a arándanos enteros, no a suplementos de extracto. La sinergia entre antocianinas, fibra, vitamina C y zinc del fruto completo parece necesaria para el efecto. La dosis efectiva —150g/día— es comparable a un bol mediano de arándanos frescos o una porción equivalente de congelados IQF.
"No es un milagro. Es nutrición preventiva con rigor científico. Y el arándano pasa todas las pruebas." — Dra. Nerea Mendizábal, UPV/EHU