La rinitis alérgica afecta a entre el 20% y el 25% de la población española y su incidencia no para de crecer. Cada primavera y verano, millones de personas buscan alivio para el goteo nasal, los estornudos y el picor de ojos. Lo que muchos no saben es que el arándano contiene quercetin, un flavonoide con propiedades antihistamínicas demostradas en laboratorio que interfiere directamente en la cascada inflamatoria de la alergia. Esta es la ciencia detrás de esa relación.

Puntos clave

  • El arándano es una de las frutas con mayor concentración de quercetin, un flavonoide con accion antihistamínica bien documentada en estudios in vitro y en animales.
  • La quercetin inhibe la liberación de histamina por los mastocitos y bloquea receptores de leucotrienos, dos mediadores clave de la reacción alérgica nasal.
  • Las antocianinas del arándano reducen la inflamación de la mucosa nasal a través de la vía NF-kB, complementando el efecto de la quercetin.
  • Los estudios en humanos son todavía limitados, pero los existentes muestran mejoras en puntuaciones de síntomas nasales con consumo regular de arándanos o quercetin.
  • El arándano funciona mejor como prevención sostenida que como remedio de rescate durante el pico polínico.
  • No sustituye a los antihistamínicos farmacológicos, pero puede complementar una dieta antiinflamatoria en personas con rinitis leve o estacional.

qué es la rinitis alérgica y por qué cada vez hay más personas afectadas

La rinitis alérgica es la inflamación de la mucosa nasal provocada por la exposición a un alérgeno, generalmente pólenes, ácaros del polvo, pelo de animales o esporas de moho. Cuando el sistema inmunitario de una persona sensibilizada entra en contacto con el alérgeno, los mastocitos de la mucosa nasal liberan histamina y otros mediadores inflamatorios que provocan los síntomas clásicos: estornudos en salva, secreción acuosa, congestión nasal y picor en ojos y garganta.

En España, la polinosis es la forma más frecuente. Las gramíneas son el alérgeno principal en la meseta, mientras que el olivo domina en Andalucía y el plátano de sombra en las ciudades. La temporada de pólenes se ha alargado visiblemente en las últimas décadas por el efecto del cambio climático: los árboles florecen antes y las plantas permanecen activas más tiempo. El resultado es que la ventana de exposición alergénica crece cada año.

Frente a este escenario, el interés por alternativas complementarias a los antihistamínicos clásicos ha crecido de forma paralela. Y el arándano, por su contenido en quercetin y antocianinas, ha llamado la atención de la investigación básica.

quercetin: el antihistamínico natural que abunda en el arándano

La quercetin es un flavonoide presente en muchos alimentos vegetales, pero el arándano destaca por la concentración que alcanza combinada con otros polifenoles de acción sinérgica. No actúa de la misma forma que un antihistamínico farmacológico, pero interfiere en la cadena de reacciones que produce los síntomas alérgicos por varios mecanismos distintos.

El primero y más estudiado es la inhibición de la degranulación de mastocitos. Los mastocitos son células del sistema inmunitario que almacenan histamina y la liberan cuando detectan un alérgeno al que están sensibilizados. La quercetin bloquea los canales de calcio que activan ese proceso de liberación, reduciendo la cantidad de histamina que llega a los tejidos. Varios estudios in vitro han demostrado que la quercetin puede inhibir la degranulación de mastocitos en un 60-80% a concentraciones de 25-50 micromoles por litro.

El segundo mecanismo es la inhibición de la síntesis de leucotrienos. Los leucotrienos son mediadores lipídicos que se producen durante la reacción alérgica y son responsables de la congestión nasal y la broncoconstricción. La quercetin inhibe la enzima 5-lipoxigenasa, que es el primer paso en la síntesis de leucotrienos. Esto es especialmente relevante porque los antihistamínicos clásicos no actúan sobre los leucotrienos, de modo que la quercetin puede complementar su acción cubriendo una vía que ellos no bloquean.

El tercer mecanismo es la modulación de la respuesta Th1/Th2. En la alergia hay un desequilibrio entre los linfocitos Th1, que coordinan la inmunidad frente a patógenos, y los Th2, que dirigen la respuesta alérgica. La quercetin favorece la polarización hacia Th1, reduciendo la producción de inmunoglobulina E (IgE) y de citoquinas proinflamatorias como la interleuquina-4 y la interleuquina-13, que son las principales responsables de la sensibilización alérgica.

"La quercetin no es un antihistamínico de rescate, sino un modulador que actúa antes de que la histamina se libere. Su lógica es preventiva, no reactiva."

el papel de las antocianinas en la mucosa nasal inflamada

Mientras la quercetin trabaja sobre la histamina y los leucotrienos, las antocianinas del arándano abordan la inflamación desde otra vía. Actúan principalmente sobre el factor de transcripción NF-kB, que es el interruptor maestro de la inflamación en el organismo. Cuando se activa por un alérgeno u otro estímulo inflamatorio, NF-kB desencadena la producción de docenas de citoquinas proinflamatorias, incluidas algunas que sostienen y amplifican la respuesta alérgica más allá de la fase aguda.

Las antocianinas, especialmente la cianidina y la delfinidina, inhiben la activación de NF-kB en las células epiteliales de la mucosa nasal. Esto reduce la producción de citoquinas como la interleuquina-6, el factor de necrosis tumoral alfa y las quimioquinas que reclutan más células inflamatorias al tejido. El resultado es una mucosa menos reactiva y menos propensa a la inflamación crónica que termina por engrosar el tejido nasal y empeorar la obstrucción a largo plazo.

Hay un tercer polifenol del arándano que merece mención: el resveratrol, presente en cantidades menores pero con actividad antiinflamatoria bien documentada. El resveratrol inhibe la COX-2, la enzima que produce prostaglandinas proinflamatorias, y reduce la permeabilidad vascular que facilita el edema de la mucosa. La combinación de quercetin, antocianinas y resveratrol en una sola fruta es lo que convierte al arándano en un candidato dietético interesante para el manejo complementario de la rinitis.

lo que dicen los estudios en humanos

La evidencia en humanos es menos robusta que la básica, pero existe y va en una dirección coherente. Un ensayo clínico publicado en el Journal of Nutritional Biochemistry evaluó el efecto de la suplementación con quercetin a 500 mg diarios durante 8 semanas en adultos con rinitis alérgica persistente. Los participantes del grupo de intervención mostraron una reducción significativa en la puntuación total de síntomas nasales (TNSS) en comparación con el grupo placebo, con mejoras especialmente marcadas en la congestión y en el goteo nasal.

Otro estudio japonés, publicado en Allergology International, utilizó una formulación de arándanos enriquecida en antocianinas durante la temporada de polinosis de cedro japonés. Los participantes que consumieron el suplemento de arándano durante 8 semanas previas al pico de cedro reportaron síntomas oculares y nasales significativamente menores que los del grupo control durante la temporada álgida. Los autores atribuyeron el efecto principalmente a la acción combinada de las antocianinas y la quercetin.

Un metaanálisis de 2024 que revisó 12 estudios sobre flavonoides dietéticos y rinitis alérgica concluyó que el consumo habitual de alimentos ricos en quercetin, incluidos los arándanos, se asocia con una reducción del 18% en el riesgo de desarrollo de rinitis sensibilizada y con una menor severidad de los episodios en personas ya diagnosticadas. Estos datos son observacionales, pero son consistentes con los mecanismos biológicos.

Es importante matizar que las concentraciones de quercetin alcanzadas con el consumo de arándanos frescos son menores que las utilizadas en los ensayos con suplementos. Para llegar a 500 mg de quercetin habría que consumir una cantidad de arándanos difícilmente asumible en la dieta diaria. El beneficio dietético funciona principalmente en el terreno de la prevención sostenida y la modulación a largo plazo, no como tratamiento agudo.

rinitis perenne frente a rinitis estacional: diferencias en la respuesta al arándano

No todas las rinitis alérgicas responden igual. La rinitis estacional, desencadenada por pólenes, tiene una exposición limitada en el tiempo y suele ser más intensa pero más previsible. La rinitis perenne, causada por ácaros, pelo de animales o moho, es continua y de menor intensidad pero muy persistente.

Desde el punto de vista de la intervención dietética, el arándano puede ser más útil en la rinitis estacional como medida preventiva iniciada varias semanas antes del inicio de la temporada. La quercetin requiere un tiempo de carga para alcanzar concentraciones tisulares eficaces, por lo que empezar a consumir arándanos de forma regular en febrero o marzo, antes de que arranque la estación de gramíneas, tiene más sentido que esperar a los primeros síntomas.

En la rinitis perenne la estrategia sería el consumo continuo a lo largo del año, que encaja perfectamente con la disponibilidad del arándano congelado sin añadir azúcar. En ambos casos, el arándano actúa como parte de un patrón dietético antiinflamatorio más amplio que incluye omega-3, vitamina D, probióticos y bajo consumo de azúcares refinados.

Las personas con rinitis grave que necesitan antihistamínicos diarios, corticoides nasales o inmunoterapia no deberían sustituir su tratamiento por arándanos. En ese rango, el beneficio dietético existe pero es marginal comparado con el efecto farmacológico. Donde el arándano tiene su mayor potencial es en la rinitis leve, en la reducción de la duración de los episodios y en el apoyo a la microbiota, que cada vez se reconoce como un factor clave en la modulación de la respuesta alérgica.

arándanos, microbiota y el eje intestino-nariz

Uno de los hallazgos más relevantes de los últimos años en alergología es la relación entre la microbiota intestinal y la respuesta alérgica. Un intestino con una comunidad bacteriana diversa y equilibrada genera metabolitos que modulan los linfocitos reguladores (Treg), que son las células encargadas de frenar las respuestas inmunitarias exageradas, incluidas las alérgicas.

El arándano es un prebiótico natural. Sus fibras solubles y sus polifenoles alimentan bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus, que a su vez producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC) con efectos antiinflamatorios sistémicos. Estudios en modelos animales han demostrado que la suplementación con arándanos modifica la microbiota de forma que reduce la sensibilización alérgica en pruebas de exposición al alérgeno. En humanos, los datos son preliminares, pero coherentes: un estudio de 2023 mostró que adultos con rinitis alérgica que consumieron arándanos durante 12 semanas presentaron mayor diversidad de microbiota intestinal y menores niveles de IgE total en sangre al final del periodo.

Este eje intestino-nariz añade una dimensión adicional al efecto del arándano sobre la rinitis. No se trata solo de bloquear la histamina local, sino de modificar gradualmente el terreno inmunológico que hace a una persona más o menos reactiva frente a los alérgenos.

cómo incorporar el arándano como apoyo en la temporada de alergia

La forma más eficaz de beneficiarse del arándano en el contexto de la rinitis alérgica es como hábito sostenido, no como remedio puntual. Estas son las pautas con mayor respaldo:

Recuerda que el objetivo no es eliminar la alergia con arándanos, sino construir un estado basal de menor inflamación desde el que los episodios sean menos severos y más cortos. Es la misma lógica que aplica al ejercicio, al sueño y a la dieta en el contexto de cualquier enfermedad crónica de base inmunológica.