La agricultura de precisión está llegando al arándano gallego. Sensores de suelo, riego automatizado y drones de inspección foliar empiezan a implantarse en fincas de Galicia, una región con suelos ácidos naturales especialmente aptos para este cultivo.
Galicia y el arándano: una combinación natural
Galicia reúne condiciones singulares para el cultivo del arándano: clima atlántico húmedo, temperaturas suaves, abundante pluviometría y suelos naturalmente ácidos , con pH entre 4,5 y 5,5, que eliminan buena parte de los costes de acidificación que soportan productores de otras regiones. Las provincias de Ourense y Pontevedra concentran la mayor parte de la producción gallega, con explotaciones que van desde pequeñas fincas familiares hasta cooperativas de mayor escala.
En los últimos años, algunos de estos productores han comenzado a incorporar herramientas de agricultura de precisión, siguiendo una tendencia que se está extendiendo por todo el sector frutícola español y europeo.
Sensores IoT: el suelo habla en tiempo real
Los sensores de suelo conectados , que miden temperatura, humedad volumétrica, pH y conductividad eléctrica, permiten al agricultor conocer el estado real de cada zona de la finca sin necesidad de visita presencial. Los datos se envían a plataformas digitales que generan alertas y recomendaciones de riego automatizado.
En el cultivo del arándano, donde el manejo hídrico es crítico , la planta es sensible tanto a la sequía como al encharcamiento, este tipo de monitorización tiene un impacto directo en la calidad del fruto. La literatura de agricultura de precisión documenta ahorros de agua de entre el 20% y el 35% con sistemas de riego guiados por sensores, frente al riego por calendario o por estimación visual.
Drones para ver lo que el ojo no ve
Los drones equipados con cámaras multiespectrales generan mapas NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) que permiten detectar plantas con estrés hídrico, deficiencias nutricionales o inicio de enfermedades fúngicas antes de que los síntomas sean visibles a simple vista. En el arándano, la Botrytis cinerea es uno de los hongos que más pérdidas causa en climas húmedos como el gallego, y la detección temprana puede marcar la diferencia entre una intervención localizada y una pérdida masiva.
El uso de drones agrícolas en España está regulado por AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) y ha crecido notablemente en los últimos años, especialmente en fruticultura y viticultura. En Galicia, donde la orografía dificulta la mecanización convencional, el dron tiene un encaje especialmente bueno.
Ayudas y barreras para la adopción
El coste de implantación de estos sistemas , sensores, conectividad, software de gestión y drones, sigue siendo una barrera para las explotaciones más pequeñas. Sin embargo, tanto el PERTE Agroalimentario a nivel nacional como los programas de modernización de la Xunta de Galicia contemplan líneas de cofinanciación para la digitalización de explotaciones agrarias. El acceso real a estas ayudas y su tramitación efectiva es, para muchos productores, el nudo gordiano que determina si la tecnología llega o no a sus fincas.
"La tecnología no nos hace menos agricultores. Nos hace mejores agricultores. Pero hay que poder pagarla primero." — Productor de arándanos de Pontevedra