Hasta principios del siglo XX, el arándano cultivado tal como lo conocemos hoy no existía en ningún lugar del mundo: solo había arbustos silvestres dispersos por los bosques y turberas de Norteamérica, imposibles de cultivar de forma rentable. La variedad que compras hoy en el supermercado es, en términos históricos, un invento reciente, y nació de la colaboración entre una agricultora sin formación científica y un botánico del gobierno estadounidense.

Puntos clave

  • El arándano cultivado (highbush) no existía antes de 1916: todo el consumo previo procedía de recolección silvestre.
  • La domesticación ocurrió en Whitesbog, Nueva Jersey, gracias a la colaboración entre Elizabeth Coleman White y el botánico del USDA Frederick Coville.
  • White pagaba a recolectores locales por localizar los mejores arbustos silvestres, que luego se usaban como base genética del programa de mejora.
  • Las primeras plantas comerciales se vendieron en la década de 1920, un siglo antes de que el arándano se convirtiera en un cultivo global.
  • El arándano silvestre (lowbush) sigue existiendo y cosechándose hoy, sobre todo en Maine (EE. UU.) y en las provincias marítimas de Canadá.

una fruta que durante siglos solo se recolectaba

Antes de su domesticación, el arándano era exclusivamente un fruto silvestre. Los pueblos indígenas de Norteamérica lo recolectaban desde mucho antes de la llegada de los colonos europeos, lo secaban para conservarlo durante el invierno y lo incorporaban a preparaciones como el pemmican, una mezcla de carne seca, grasa y frutos que servía de alimento de larga duración. Los colonos adoptaron rápidamente la costumbre de recolectar arándano silvestre en los bosques del noreste de Estados Unidos y en las zonas de turbera, pero durante más de dos siglos nadie consiguió cultivarlo de forma controlada.

El motivo no era falta de interés comercial, sino una dificultad botánica real: el arándano necesita un suelo ácido muy específico, con un pH mucho más bajo que el de la mayoría de cultivos frutales, y los intentos de trasplantar arbustos silvestres a huertos convencionales fracasaban sistemáticamente. Durante generaciones, el arándano fue considerado una fruta "indomesticable".

elizabeth white, la hija del productor de arándano rojo

La historia de la domesticación empieza con Elizabeth Coleman White, hija de un productor de arándano rojo (cranberry, una especie distinta pero emparentada) en Whitesbog, Nueva Jersey. White no era científica de formación, pero conocía a fondo el negocio agrícola familiar y, a comienzos del siglo XX, se interesó en un informe publicado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) sobre los intentos de domesticar el arándano azul silvestre, firmado por el botánico Frederick Coville.

White escribió a Coville y le propuso algo poco habitual para la época: ella pondría a su disposición las tierras y la red de recolectores locales de Nueva Jersey, mientras él aportaba el conocimiento científico. Entre 1911 y 1916 desarrollaron un programa de selección basado en una idea sencilla pero eficaz: en lugar de intentar modificar un arbusto cualquiera, había que encontrar primero, entre la enorme variabilidad genética de las plantas silvestres, los ejemplares que de forma natural ya producían frutos más grandes y de mejor calidad.

White ofreció pagar en efectivo a los habitantes de la zona de los Pine Barrens de Nueva Jersey por cada arbusto silvestre sobresaliente que le trajeran, con el fruto más grande posible. Ese banco de variedades silvestres, recolectado por vecinos sin formación botánica, se convirtió en la base genética de todo el arándano cultivado moderno.

el nacimiento del arándano "highbush"

Coville aportó el conocimiento técnico necesario para resolver el problema que había frustrado a generaciones de agricultores: comprendió que el arándano requiere suelos ácidos y desarrolló protocolos de polinización cruzada controlada entre los mejores ejemplares silvestres seleccionados por White. El resultado de ese cruce fue el arándano "highbush" (Vaccinium corymbosum), la variedad de porte alto que hoy domina la producción comercial en todo el mundo, muy distinta del arándano "lowbush" (Vaccinium angustifolium) que crece de forma espontánea y a ras de suelo.

Las primeras plantas comerciales resultantes de este programa se pusieron a la venta en la década de 1920. Es decir, el arándano que hoy se cultiva en España, Perú, Marruecos, China o Estados Unidos desciende genéticamente de un puñado de arbustos silvestres seleccionados a mano en los bosques de Nueva Jersey hace poco más de un siglo. En términos de historia agrícola, es una domesticación sorprendentemente reciente: el trigo o la vid llevan miles de años cultivándose; el arándano, poco más de cien.

de nueva jersey al mundo

A partir de esa base genética inicial, los programas de mejora vegetal se multiplicaron a lo largo del siglo XX en universidades y centros de investigación de Estados Unidos, lo que dio lugar a cientos de variedades adaptadas a climas muy distintos: desde las variedades de bajas necesidades de frío que permiten cultivar arándano en zonas cálidas como Huelva o Perú, hasta las variedades resistentes a inviernos duros que se cultivan en el norte de Europa. Ese proceso de diversificación varietal es el que ha permitido, un siglo después, que el arándano se produzca de forma escalonada durante casi todo el año en distintas partes del planeta.

La finca original de Whitesbog, en Nueva Jersey, se conserva hoy como lugar histórico y puede visitarse; sigue siendo, en cierto modo, el punto de origen de una industria que mueve miles de millones de euros al año en todo el mundo.

el arándano silvestre no desapareció

La domesticación del arándano highbush no eliminó al arándano silvestre: ambos conviven hoy como productos distintos. El estado de Maine, en el noreste de Estados Unidos, sigue siendo el gran referente mundial de arándano silvestre (lowbush) de recolección semicultivada, un producto con un perfil de sabor más intenso y concentrado que el highbush convencional, muy valorado en repostería y en productos congelados o liofilizados. Las provincias marítimas de Canadá, especialmente Nueva Escocia y Nuevo Brunswick, mantienen igualmente una producción relevante de arándano silvestre con métodos que combinan recolección y manejo extensivo del terreno, sin llegar a ser un cultivo en el sentido estricto.

Esta distinción explica por qué en el etiquetado de algunos productos, sobre todo en Norteamérica, se diferencia explícitamente entre "wild blueberries" (silvestres) y "cultivated blueberries" (cultivados): no es una cuestión de marketing, sino una diferencia real de origen botánico que se remonta directamente a la historia que arrancó en Whitesbog.