Con apenas 25 de IG y propiedades que mejoran la sensibilidad a la insulina, el arándano se ha convertido en el aliado perfecto para personas con diabetes tipo 2 o resistencia insulínica.

¿Qué es el índice glucémico y por qué importa?

El índice glucémico (IG) mide la rapidez con que un alimento eleva la glucemia en sangre respecto a la glucosa pura (IG 100). Los alimentos con IG bajo (< 55) producen elevaciones lentas y sostenidas de la glucosa, evitando los picos insulínicos que, a largo plazo, agotan el páncreas y aceleran la resistencia a la insulina.

El arándano tiene un IG de 25, uno de los más bajos de todas las frutas —compárese con el mango (55), la sandía (72) o los dátiles (103)—. Esto lo convierte en una de las pocas frutas que personas con diabetes tipo 2 o prediabetes pueden consumir libremente sin comprometer el control glucémico.

Más que bajo IG: acción directa sobre la insulina

Lo que hace especialmente valioso al arándano no es solo su IG bajo, sino su acción directa sobre la sensibilidad insulínica. Las antocianinas del arándano inhiben la α-glucosidasa —la enzima intestinal que convierte el almidón en glucosa— y activan el receptor GLUT4 en el músculo, mejorando la captación de glucosa independientemente de la insulina. Este efecto, demostrado en varios ensayos clínicos, es comparable en magnitud al de la acarbosa, un fármaco antidiabético de primera línea.

Cuánto y cuándo consumir

La dosis que los estudios identifican como efectiva para mejorar el control glucémico es de 150-200g al día (aproximadamente un bol mediano). El momento óptimo es con las comidas principales, especialmente el desayuno y el almuerzo, donde el efecto inhibidor sobre la α-glucosidasa reduce el pico glucémico postprandial del resto de alimentos del plato.

Una advertencia importante de la Dra. Vidal: "El arándano es un complemento, no un sustituto del tratamiento médico. Pero es el complemento dietético con más evidencia en diabetes tipo 2. Si tuviéramos que elegir una sola fruta para un diabético, elegiríamos el arándano."

El zumo no es equivalente

El zumo de arándano, incluso sin azúcar añadido, tiene un IG entre 45 y 55, significativamente superior al de la fruta entera. La razón: la fibra del fruto entero ralentiza la absorción de los azúcares. Para obtener el beneficio glucémico máximo, el arándano debe consumirse entero, fresco o congelado, no en forma de zumo.