En los años noventa, Perú no producía arándanos comercialmente. Hoy es el mayor exportador del mundo. El ascenso desde cero al liderazgo global se produjo en menos de veinte años y transformó la forma en que el mercado internacional recibe el arándano fresco. Este artículo explica cómo ocurrió, qué regiones y variedades lo hicieron posible, y qué consecuencias tiene para los compradores y competidores europeos.
Puntos clave
- Perú superó a Chile como mayor exportador mundial de arándano fresco en torno a 2019-2020 y ha mantenido ese puesto desde entonces.
- La región de La Libertad, en la costa norte, concentra la mayor parte de la producción; también son relevantes Lambayeque y Ancash.
- El desierto costero peruano ofrece temperaturas estables todo el año, lo que permite usar variedades de bajo requerimiento de frío y controlar los ciclos con precisión.
- La ventana principal de exportación es septiembre-enero, cubriendo la demanda europea y estadounidense cuando el hemisferio norte reduce su oferta.
- Países Bajos actúa como hub de distribución europeo; España, Alemania y el Reino Unido son los principales destinos finales en Europa.
- La expansión del sector peruano presiona los precios en octubre, el mes de mayor solapamiento con la temporada española.
de cero al podio mundial: el ascenso en veinte años
A principios de los años 2000 el arándano peruano era prácticamente inexistente como producto de exportación. Fue la combinación de varios factores simultáneos lo que desencadenó el crecimiento: el acceso a variedades de bajo requerimiento de frío desarrolladas en la Universidad de Florida y en centros de investigación australianos, la disponibilidad de tierras en la costa norte con infraestructura de irrigación ya construida para el espárrago y la uva, los acuerdos de libre comercio que Perú fue firmando a lo largo de la década, y el auge de la demanda de arándano en los mercados de América del Norte y Europa.
El despegue se hizo evidente entre 2012 y 2016, cuando las superficies plantadas crecieron de forma exponencial en La Libertad. Las empresas agroexportadoras que ya operaban en Perú con otros cultivos (espárragos, uva Red Globe, palta) reconvirtieron o ampliaron sus operaciones hacia el arándano, aprovechando su ya rodada red logística de frío y sus relaciones comerciales con importadores europeos y norteamericanos.
La asociación ProArándanos, que agrupa a los principales productores y exportadores, se convirtió en interlocutor del sector ante las autoridades y en un motor de promoción comercial internacional. Para finales de la década de 2010, Perú ya había superado a Chile como mayor exportador, y desde 2020 el liderazgo se ha consolidado de forma clara.
"El caso peruano es uno de los desarrollos agroindustriales más rápidos de la historia reciente en productos frescos de exportación."
la costa norte: por qué el desierto resultó ser el terreno perfecto
Hay algo contraintuitivo en el hecho de que un desierto sea el entorno donde mejor se produce el arándano para exportación a escala industrial. La costa norte peruana --las regiones de La Libertad, Lambayeque y Ancash-- es una franja árida irrigada por los ríos que bajan de los Andes. Sin lluvias naturales relevantes, el productor controla el agua con precisión milimétrica. Eso, unido a unas temperaturas que raramente bajan de 15°C ni suben de 28°C a lo largo del año, crea condiciones de cultivo muy previsibles.
El arándano es una planta que en sus versiones más cultivadas en el hemisferio norte necesita un periodo de frío invernal (horas de frío por debajo de los 7°C) para salir del letargo y florecer bien. Cuanto más al sur o al norte de la región templada, menos frío natural hay disponible. En Perú, ese frío es prácticamente inexistente en la costa.
La solución fue seleccionar y adaptar variedades de bajo requerimiento de frío (low-chill): plantas capaces de florecer y producir fruta de calidad con menos de 200 o incluso 100 horas de frío acumuladas. Variedades como Biloxi, procedente del programa de mejora de la Universidad de Florida, demostraron funcionar bien en esas condiciones. Con la aplicación de técnicas de inducción de brotación mediante productos reguladores del crecimiento y el manejo preciso de riego y fertilización, los productores peruanos aprendieron a manejar los ciclos fenológicos con un control que difícilmente se logra en zonas templadas donde la meteorología es variable.
El resultado es una producción muy concentrada en el tiempo --la mayor parte de la cosecha se produce entre septiembre y noviembre-- y altamente homogénea en calibre y aspecto, que es exactamente lo que demanda el canal de supermercado en Europa y Estados Unidos.
las variedades que mueven el sector peruano
La base varietal del sector peruano es diferente a la de Europa o Chile. Las variedades de arándano del sur (rabbiteye) y las cultivadas en el norte de Europa pertenecen mayoritariamente al grupo Vaccinium corymbosum o a sus híbridos de alta chill. En Perú predominan los híbridos de bajo requerimiento de frío, principalmente del grupo denominado Southern Highbush desarrollado con material genético de V. darrowii y otras especies del sureste de Estados Unidos.
Biloxi fue durante años la variedad más plantada y sigue siendo relevante, aunque con el paso del tiempo han ido introduciéndose otras con mejor calibre, firmeza y vida poscosecha, requisitos cada vez más exigentes por parte de los compradores europeos. Variedades propietarias de empresas como Driscoll's (con su programa privado de mejora) y de viveros especializados australianos y neozelandeses han ganado presencia, lo que ha traído al sector el debate sobre los royalties que también existe en Europa.
La selección de variedades no es solo una cuestión agronómica sino también comercial: algunas grandes cadenas de supermercado europeas exigen variedades específicas con acuerdos de exclusividad, lo que obliga a los productores peruanos a plantar según los requerimientos de sus clientes.
los destinos de exportación: un mapa que pivota sobre Países Bajos
Estados Unidos es históricamente el mayor comprador individual de arándano peruano, aprovechando el acuerdo de libre comercio bilateral y la cercanía relativa. La ventana peruana de septiembre a enero encaja con la baja producción norteamericana de otoño-invierno, lo que reduce la presión competitiva con los productores locales de verano.
En Europa, Países Bajos funciona como el gran distribuidor: el Puerto de Rotterdam recibe partidas importantes procedentes de Perú que luego se redistribuyen a Alemania, el Reino Unido, España, Francia y otros mercados continentales. El hecho de que el arándano peruano llegue en avión a los mercados premium y en barco frigorífico a los volúmenes más grandes hace que el coste logístico sea un factor determinante en la competitividad de precio.
China es un destino creciente: el mercado chino de arándano fresco importado ha crecido de forma sostenida y Perú, con su posición geográfica en el Pacífico, compite en ese mercado con Chile y con los emergentes productores del propio China continental.
El Reino Unido, ya fuera de la Unión Europea, gestiona su propia política arancelaria y la relación con Perú se rige por el acuerdo comercial bilateral que ambas partes firmaron tras el Brexit, manteniendo condiciones favorables de acceso.
qué significa para el mercado europeo y para la temporada española
Desde la perspectiva del mercado europeo, Perú aporta volumen en una ventana que el continente no puede cubrir por sí solo. La temporada española de Huelva, principal zona productora de España, alcanza su pico entre mayo y julio y empieza a declinar en septiembre; la extremeña y la de otras zonas más tardías llegan hasta octubre o noviembre en años buenos. Precisamente en ese momento de caída de la oferta española llega el grueso del arándano peruano.
Esto tiene una consecuencia directa en los precios: octubre es el mes del año con mayor tensión competitiva en el lineal europeo, con producto español tardío, marroquí temprano y peruano compitiendo simultáneamente. Cuando la oferta peruana es abundante, los precios bajan; cuando hay problemas climáticos o logísticos en Perú, los precios se mantienen o suben.
Para los productores españoles, la presencia peruana en octubre es una variable que hay que gestionar. Algunos han optado por orientarse a mercados de proximidad o canales directos donde el precio del arándano de importación es menos relevante que la frescura y el origen local. Otros han apostado por variedades tardías muy selectas que compiten en el segmento premium donde el precio del importado no llega.
Para el consumidor europeo, la consecuencia más visible es la disponibilidad prácticamente continua de arándano fresco en el supermercado durante todo el año, algo que hace veinte años habría parecido improbable. Perú ha sido uno de los grandes responsables de esa normalización.
los retos del sector peruano de cara al futuro
El liderazgo exportador no está garantizado para siempre. El sector peruano afronta varios desafíos que irán ganando relevancia en los próximos años.
El primero es la sostenibilidad hídrica. La costa peruana es un desierto y el agua de riego proviene de los ríos andinos, cuyo caudal depende de los glaciares de altura y del régimen de lluvias en la sierra. El cambio climático está alterando ese régimen, con años de sequía más intensa y otros de lluvias torrenciales que generan aluviones. El sector necesita tecnologías de riego cada vez más eficientes y marcos regulatorios de gestión del agua que eviten conflictos con otras actividades y con el consumo humano.
El segundo es la presión competitiva de países que están creciendo en producción: México ha aumentado su área plantada, Colombia tiene condiciones climáticas también favorables para variedades de bajo requerimiento de frío, y la propia producción china está ampliándose hacia la autosuficiencia. La ventana exportadora peruana, hoy relativamente libre de competencia, se irá estrechando.
El tercero es la sostenibilidad social y laboral. El auge del arándano ha creado empleo en regiones de la costa norte que lo necesitaban, pero también ha generado debates sobre condiciones de trabajo, acceso a tierras para pequeños productores y distribución del valor a lo largo de la cadena. Los compradores europeos, especialmente los supermercados alemanes y del norte de Europa con políticas estrictas de responsabilidad en cadena de suministro, exigen cada vez más certificaciones y trazabilidad social.