Los arándanos inhiben enzimas proinflamatorias como la COX-2 y reducen citocinas como la IL-6 y el TNF-α. Su efecto antiinflamatorio sistémico es especialmente relevante en la inflamación crónica de bajo grado —el mecanismo subyacente de la mayoría de las enfermedades crónicas modernas— y en la recuperación muscular postejercicio.
La inflamación crónica de bajo grado
La inflamación aguda —la que se produce ante una herida o infección— es un mecanismo de defensa necesario. La inflamación crónica de bajo grado es completamente diferente: un estado inflamatorio persistente, subclínico, que no produce síntomas evidentes pero daña progresivamente los tejidos. Es el denominador común de enfermedades tan distintas como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, el Alzheimer, la artritis reumatoide y algunos tipos de cáncer.
Los biomarcadores de este tipo de inflamación —proteína C reactiva (PCR), IL-6, TNF-α, fibrinógeno— están significativamente elevados en personas con obesidad, sedentarismo, dieta ultraprocesada o estrés crónico. Y son precisamente estos marcadores los que el consumo habitual de arándanos reduce de forma más consistente en los estudios clínicos.
Mecanismo: inhibición de NF-κB
El factor nuclear kappa B (NF-κB) es el "interruptor maestro" de la inflamación: cuando se activa, induce la expresión de decenas de genes proinflamatorios, incluidos COX-2, IL-6, IL-1β y TNF-α. Las antocianinas del arándano inhiben la activación de NF-κB en múltiples tipos celulares (macrófagos, células endoteliales, células musculares), reduciendo la cascada inflamatoria antes de que se amplifique.
Recuperación muscular y deporte
El ejercicio intenso genera inflamación muscular localizada (miopatía de ejercicio) a través de la producción de especies reactivas de oxígeno y la activación de vías proinflamatorias. Un metaanálisis de 2024 con 23 ensayos y 412 deportistas mostró que el consumo de 200-250 g de arándanos en las 2 horas posteriores al entrenamiento redujo los marcadores de daño muscular (creatina quinasa, mioglobina) un 28% y aceleró la recuperación de la fuerza máxima en un 19% en las 24-48 horas siguientes.
Articulaciones y dolor crónico
Estudios preliminares en pacientes con artritis reumatoide y osteoartritis muestran reducciones modestas pero estadísticamente significativas en el dolor articular y la rigidez matutina tras 6-12 semanas de consumo regular de arándanos. El mecanismo propuesto combina la inhibición de la COX-2 (la enzima diana de ibuprofeno y naproxeno) con la reducción de metaloproteinasas de matriz (MMP) que degradan el cartílago articular.