El arándano es una planta exigente en sus requerimientos climáticos: necesita inviernos con suficientes horas de frío para romper la dormancia, veranos templados para desarrollar el fruto, y suelos ácidos con pH entre 4,5 y 5,5 durante todo el año. Fuera de estas condiciones, el cultivo es posible pero la productividad y la calidad del fruto se resienten.

Las horas de frío: la clave de la dormancia

El arándano, como otras plantas de clima templado, necesita pasar por un período de dormancia invernal para florecer correctamente en primavera. Esta dormancia se "cuenta" en horas de frío: el número de horas acumuladas por debajo de 7°C desde el otoño hasta la primavera. Las variedades de arbusto alto (Highbush) del norte de España necesitan entre 800 y 1.200 horas de frío; las variedades del sur de Huelva (Southern Highbush) se han seleccionado para necesitar solo 150-400.

Si una planta de alta necesidad de frío no recibe las horas suficientes, florece irregularmente, produce frutos pequeños y de forma asimétrica, y agota sus reservas sin producir de manera eficiente. A la inversa, una variedad de baja necesidad de frío en el norte puede florecer demasiado temprano y ser dañada por heladas tardías.

Temperatura y maduración del fruto

Las temperaturas estivales ideales para el desarrollo del fruto oscilan entre 20 y 28°C. Por encima de 35°C, la planta reduce su actividad fotosintética y acelera la transpiración, lo que puede deshidratar los frutos y concentrar excesivamente los azúcares a expensas de los aromas. El norte de España —con sus veranos frescos y alta humedad relativa— produce frutos más equilibrados en dulzor-acidez que las zonas de clima mediterráneo continental.

Precipitación y drenaje

El arándano necesita entre 600 y 800 mm de agua anuales bien distribuidos, pero con drenaje excelente: sus raíces superficiales (la mayoría en los primeros 30 cm de suelo) son extremadamente sensibles al encharcamiento. Los suelos de los valles atlánticos del norte de España —con abundante lluvia y buena permeabilidad— son naturalmente ideales. En zonas más secas, el riego por goteo compensa la falta de precipitación sin generar el encharcamiento que mataría la planta.

Por qué el País Vasco es especial

El Valle de Carranza y otros valles atlánticos vascos combinan exactamente las condiciones que el arándano demanda: inviernos frescos con suficientes horas de frío (750-1.000 horas en las zonas de montaña baja), veranos templados sin excesivo calor estival, suelos naturalmente ácidos derivados de la meteorización de rocas silíceas y cuarcíticas, y una pluviometría generosa y bien distribuida. Es una de las pocas regiones de España donde el arándano de alta calidad se puede cultivar en régimen ecológico sin correcciones artificiales del sustrato.