España produce entre 80.000 y 90.000 toneladas de arándano anuales, exportando el 70%. Huelva aporta el 85% de la producción nacional, mientras el País Vasco y Galicia se especializan en producción ecológica de valor añadido. El sector factura más de 400 millones de euros anuales y emplea a más de 60.000 trabajadores en temporada.

Huelva: el motor industrial

La comarca de la Sierra de Huelva y el Andévalo son el epicentro del arándano español. La producción onubense, dominada por grandes fincas de 50-500 hectáreas con variedades Southern Highbush en regadío por goteo, produce arándanos frescos de gran calibre orientados a la exportación a granel. Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido son los destinos principales.

El modelo onubense es de alta productividad (10-20 t/ha en plena producción) y alta mecanización, pero con limitaciones en términos de diferenciación: el arándano de Huelva compite en los mercados internacionales principalmente por precio y calendario (su temporada temprana de abril-junio tiene alta demanda), con menor margen que el producto ecológico premium.

El norte: pequeña escala, alto valor

Las productoras del País Vasco, Asturias, Cantabria y Galicia representan menos del 5% de la producción nacional en volumen, pero capturan hasta el 20% en valor. Sus ventajas: certificación ecológica, cosecha manual, venta directa sin intermediarios, trazabilidad hasta la parcela y un perfil organoléptico superior al del arándano cultivado de forma intensiva.

Este modelo es el que más crece en términos de valor añadido. La demanda de arándano ecológico español con origen verificable supera la oferta disponible: los productores vascos y gallegos que venden directamente al consumidor agotan su producción antes de que acabe la temporada.

El reto del trabajo temporal

La cosecha manual de arándano es intensiva en mano de obra: una finca de 10 hectáreas necesita entre 30 y 60 trabajadores temporeros durante los 3-4 meses de temporada. En Huelva, más de 40.000 trabajadores —mayoritariamente procedentes de Marruecos y Senegal en contratos de origen— se incorporan cada primavera. La mecanización parcial (cosechadoras de sacudida, clasificadoras ópticas) avanza, pero para el producto premium la cosecha manual es insustituible.

Perspectivas de crecimiento

España tiene potencial para duplicar su producción en 10 años: hay suelos aptos en Galicia, Asturias, el interior de Cataluña y la zona de Los Pedroches (Córdoba) todavía sin desarrollar. La principal limitación no es técnica sino financiera: una plantación de arándano tarda 4-6 años en comenzar a ser rentable, requiriendo una inversión inicial de 50.000-120.000€/hectárea. Los fondos europeos del Plan Estratégico de la PAC pueden facilitar la expansión del sector, especialmente en zonas de montaña con dificultades para otros cultivos.