El arándano tiene raíces superficiales y fibrosas que son extremadamente sensibles tanto a la falta de agua como al encharcamiento. El riego por goteo subsuperficial es el sistema más eficiente: suministra agua exactamente donde la planta la necesita, evita la humedad foliar que favorece enfermedades fúngicas, y puede reducir el consumo de agua hasta un 40%.

La peculiaridad del sistema radicular

A diferencia de la mayoría de frutales, el arándano no tiene pelos radiculares —las estructuras que en otras plantas absorben el agua del suelo. En su lugar, forma una simbiosis con hongos micorrícicos que actúan como extensión de su sistema radicular. Esta dependencia micorrícica hace al arándano especialmente sensible a los fungicidas de suelo y a los cambios bruscos de pH o humedad que alteran el equilibrio microbiano.

El 80% de las raíces del arándano se sitúan en los primeros 30 cm de suelo. Por eso el riego debe mantener húmeda esta capa superior sin saturarla: la saturación desplaza el oxígeno del suelo y mata tanto las raíces como los hongos micorrícicos en horas.

Riego por goteo subsuperficial

El sistema más recomendado en producción ecológica de calidad es el goteo subsuperficial: tuberías enterradas a 15-20 cm de profundidad que liberan agua directamente en la zona de mayor densidad radicular. Las ventajas son múltiples: elimina la humedad en la superficie del suelo (reduciendo hongos del suelo como Phytophthora), reduce la evaporación hasta un 30%, permite fertilizar disuelto en el agua de riego (fertirriego) con máxima eficiencia, y no moja el follaje (previniendo Botrytis y Monilinia).

Sensores de humedad y riego de precisión

Las fincas más avanzadas instalan sensores de humedad volumétrica (sondas FDR o TDR) a distintas profundidades del suelo. Estos sensores envían datos en tiempo real a una plataforma de gestión que activa el riego solo cuando la humedad cae por debajo del umbral óptimo y lo detiene cuando se alcanza la capacidad de campo. El resultado es un consumo de agua entre un 35 y un 45% inferior al riego programado por calendario, con igual o mayor rendimiento productivo.

El estrés hídrico controlado como herramienta

Paradójicamente, un ligero estrés hídrico controlado —reducción de la disponibilidad de agua al 70-80% de la óptima durante las últimas semanas antes de la cosecha— puede aumentar la concentración de azúcares y antocianinas en el fruto. Es una técnica usada en viticultura de calidad que algunos productores de arándano premium están adoptando para intensificar el perfil sensorial y nutricional de su fruta.