Sobre esta receta
La panna cotta es el postre italiano por excelencia cuando quieres algo elegante con poco esfuerzo. Con un coulis de arándanos encima el contraste es perfecto: blanco cremoso, azul intenso.
Ingredientes
- 600 ml de nata para montar
- 50 g de azúcar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 3 hojas de gelatina (o 1 sobre de gelatina en polvo)
Elaboración paso a paso
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1
Hidrata las hojas de gelatina en…
Hidrata las hojas de gelatina en agua fría 5 minutos.
⏱ 5 minutos -
2
Calienta la nata con el azúcar…
Calienta la nata con el azúcar y la vainilla a fuego medio. Cuando esté caliente (sin hervir), retira del fuego.
Paso 2 de 6 -
3
Escurre la gelatina y disuélvela en…
Escurre la gelatina y disuélvela en la nata caliente. Remueve bien.
Paso 3 de 6 -
4
Vierte en 6 moldes individuales o copas
Vierte en 6 moldes individuales o copas. Refrigera al menos 4 horas.
⏱ 4 horas -
5
Para el coulis
Para el coulis: calienta los arándanos con el azúcar, el zumo y el agua a fuego medio 10 minutos hasta que los arándanos se deshagan. Pasa por un colador si quieres que quede liso. Enfría.
⏱ 10 minutos -
6
Para servir
Para servir: si usas moldes, sumerge brevemente en agua caliente y vuelca sobre el plato. Cubre con el coulis de arándanos.
Paso 6 de 6
Información nutricional
Valores aproximados por porción.
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Ver directorio de empresasLa historia de este plato
La panna cotta (literalmente 'nata cocida') es originaria del Piamonte, la región noroccidental de Italia que también dio al mundo el barolo, el gianduia y la bagna càuda. Su origen exacto es objeto de debate: algunos lo sitúan en el siglo XIX, otros afirman que recetas similares existían desde antes bajo otros nombres.
Lo que sí es cierto es que la panna cotta se popularizó globalmente a partir de los años 90, cuando los chefs italianos la incorporaron a los menús de degustación como postre ligero y elegante. Su atractivo principal es la paradoja de su sencillez: cuatro ingredientes que dan un resultado refinado si la proporción es exacta.
El coulis de arándanos es uno de los acompañamientos más habituales en las trattorie del norte de Italia, especialmente en Liguria y Piamonte, donde los mirtilli están presentes en la cocina desde siempre. El contraste cromático entre el blanco de la panna y el violeta del coulis es también parte de su éxito.
Claves del éxito
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1
Gelatina en su punto. Demasiada gelatina y la panna cotta queda gomosa como gominola. Poca y no cuaja. 2 hojas (4g) por cada 500ml de nata es la proporción correcta para una textura que se deshace.
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2
Nata sin hervir. Calienta la nata hasta que esté muy caliente pero sin llegar a hervir (unos 85°C). Hervir la nata cambia su estructura y afecta al sabor final.
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3
Moldes con aceite. Unta los moldes con una capa muy fina de aceite de girasol antes de verter. El desmoldado será perfecto.
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4
Coulis templado, no caliente. El coulis caliente derrite la panna cotta al servirlo. Déjalo enfriar a temperatura ambiente antes de verterlo sobre la panna.
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5
Paciencia. 4 horas es el mínimo. Toda la noche es lo ideal. Una panna cotta que no ha cuajado suficiente se rompe al desmoldar.
Variaciones y sustituciones
Con vainilla y lavanda: Infusiona la nata con una vaina de vainilla y una pizca de flores de lavanda seca 15 minutos antes de añadir la gelatina. El aroma es sofisticado y delicado.
Con leche de coco: Sustituye 200ml de nata por leche de coco entera. La panna cotta adquiere un aroma tropical que combina sorprendentemente bien con los arándanos.
Con té matcha: Disuelve una cucharadita de matcha en polvo en la nata caliente antes de añadir la gelatina. El color verde jade contrasta de forma dramática con el coulis violeta.
Versión vegana: Usa nata de coco entera y agar-agar en vez de gelatina (1g de agar por 100ml de líquido). El agar cuaja a temperatura más alta y la textura es algo más firme.
Preguntas frecuentes
Debe temblar ligeramente cuando agitas el molde, como una gelatina muy suave. Al morderla debe deshacerse en la boca sin resistencia. Si está demasiado firme, has usado demasiada gelatina.
Sumerge el molde en agua caliente 5-10 segundos. Pasa un cuchillo fino por el borde. Pon el plato encima del molde y da la vuelta con un movimiento rápido y seguro. Si no sale, otro par de segundos en agua caliente.
No es recomendable. La gelatina se cristaliza durante la congelación y al descongelarse la textura se vuelve granulosa y aguada.