El crumble de arándanos y avena es uno de esos postres que reconfortan el alma. La acidez de los arándanos bajo una cobertura dorada y crujiente de avena es una combinación que nunca falla. Rápido de preparar y extraordinariamente satisfactorio, especialmente cuando se sirve tibio con una bola de helado de vainilla.
Preparación del relleno
- Precalienta el horno a 180°C.
- Mezcla los arándanos con el azúcar, el zumo de limón y la maicena. Vierte en una fuente de horno de 20x30 cm o en 6 ramequines individuales.
Cobertura crumble
- En un bol, mezcla la avena, la harina de almendra, el azúcar de coco, la canela y la sal.
- Añade la mantequilla fría en dados y trabaja con los dedos hasta obtener una mezcla con textura de arena gruesa y terrones pequeños. No amasas: el secreto es que queden trozos irregulares.
- Distribuye la cobertura de manera uniforme sobre los arándanos.
Horneado
- Hornea 30-35 minutos, hasta que la cobertura esté dorada y los arándanos burbujeen por los bordes.
- Deja reposar 10 minutos antes de servir.
Para una versión sin gluten, usa copos de avena certificados sin gluten y sustituye la harina de almendra por la misma cantidad de coco rallado fino.
Cómo servir
El crumble de arándanos está en su mejor momento tibio, recién salido del horno, acompañado de helado de vainilla, nata montada o yogur griego. Las sobras se recalientan perfectamente en el horno o microondas.