Sobre esta receta
El clafoutis es un postre tradicional del Limousin, normalmente hecho con cerezas. Con arándanos funciona igual de bien: un flan espeso y aromático que se hace en una sola fuente.
Ingredientes
- 400 g de arándanos frescos
- 3 huevos
- 100 g de azúcar
- 60 g de harina
- 250 ml de leche entera
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
- Azúcar glas para decorar
Elaboración paso a paso
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1
Precalienta el horno a 180 °C
Precalienta el horno a 180 °C. Enmantequilla una fuente de horno de unos 25 cm.
Paso 1 de 6 -
2
Bate los huevos con el azúcar…
Bate los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos. Incorpora la harina tamizada y la sal.
Paso 2 de 6 -
3
Añade la leche poco a poco…
Añade la leche poco a poco removiendo para evitar grumos. Agrega la vainilla.
Paso 3 de 6 -
4
Distribuye los arándanos en la fuente
Distribuye los arándanos en la fuente. Vierte la mezcla por encima.
Paso 4 de 6 -
5
Hornea 35-40 minutos hasta que el…
Hornea 35-40 minutos hasta que el centro cuaje y la superficie esté dorada.
⏱ 35-40 minutos -
6
Deja enfriar 10 minutos
Deja enfriar 10 minutos. Espolvorea azúcar glas antes de servir. Templado está en su punto.
⏱ 10 minutos
Información nutricional
Valores aproximados por porción.
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Ver directorio de empresasLa historia de este plato
El clafoutis es un postre de origen rural, nacido en el Limousin, la región central de Francia conocida por sus cerezas. La receta original usa cerezas sin deshuesar porque el hueso, al hornear, libera un aroma a almendra que forma parte del sabor del plato. Esta particularidad ha generado debates culinarios que perduran hasta hoy.
El nombre viene del dialecto occitano 'clafir' (rellenar): la masa de flan rellena el espacio entre las cerezas. En el Limousin nadie lo llama pastel ni tarta: es simplemente clafoutis, una categoría propia de la cocina francesa.
La variante con otras frutas existe y tiene nombre propio: se llama 'flaugnarde' cuando se hace con manzanas, peras o arándanos. Sin embargo, en la práctica habitual fuera de Francia se le llama clafoutis independientemente de la fruta. Con arándanos el resultado es especialmente bueno: la acidez de la fruta contrasta con el dulzor de la masa.
Claves del éxito
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1
Sin grumos en la masa. Bate primero los huevos con el azúcar y añade la harina poco a poco. Si añades la harina de golpe aparecen grumos que luego cuesta eliminar.
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2
La fuente bien enmantequillada. El clafoutis tiende a pegarse. Enmantequilla y enharina bien la fuente, o usa spray antiadherente en toda la superficie.
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3
No abriles antes de 30 minutos. El clafoutis se infla en el horno y luego se baja. Es normal. No abras el horno antes de los 30 minutos o se bajará antes de tiempo.
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4
Templado, no caliente. El clafoutis frío es bueno pero templado es mejor. Sácalo del horno, espera 10-15 minutos y sírvelo. A temperatura ambiente pierde parte de su textura característica.
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5
Azúcar glas justo antes. El azúcar glas decorativo se disuelve con el vapor del clafoutis caliente. Espolvorearlo justo en el momento de servir.
Variaciones y sustituciones
Con kirsch: Añade una cucharada de kirsch (aguardiente de cereza) a la masa. El alcohol se evapora durante el horneado y deja un aroma frutal intenso.
Con vainilla y canela: Infusiona la leche con una vaina de vainilla y una rama de canela antes de añadirla a la masa. Más aromático y con más profundidad de sabor.
Con nata: Sustituye parte de la leche por nata líquida. El resultado es más cremoso y rico, similar a un flan.
Sin gluten: Sustituye la harina de trigo por harina de arroz en la misma cantidad. La textura cambia ligeramente pero el sabor es prácticamente igual.
Versión vegana
Con estos cambios puedes preparar una versión completamente vegana sin perder sabor ni textura:
Preguntas frecuentes
Ninguno de los tres exactamente. Es una categoría propia: una masa de huevos, leche, harina y azúcar horneada con fruta. La textura queda entre el flan y el bizcocho húmedo. En Francia se considera un postre de la categoría 'entremets'.
El molde es demasiado profundo o el horno demasiado caliente. Usa una fuente amplia y baja (no más de 4-5 cm de alto) para que el calor llegue al centro. Si el exterior se dora demasiado rápido, cubre con papel de aluminio.
Se puede preparar hasta 6 horas antes y guardar en la nevera. Recalienta 10 minutos en el horno a 160°C antes de servir. No se recomienda de un día para otro porque la textura empeora.